Amarok es un disco especial. Unos lo elevan (lo elevamos) a la categoría de obra de arte. Otros piensan que no es más que una amalgama de sonidos. Lo cierto es que no deja indiferente a nadie. Yo soy de los que piensan que este es el mejor disco de Mike Oldfield, aunque podrían correr ríos de tinta con razones tanto a favor como en contra. No pretendo ni levantar debate ni analizar el disco o su estructura. Tan solo aportar mi pequeño granito de arena al inmenso universo del coleccionista de discos, centrándome en esta obra. Descubrí Amarok buscando ampliar una colección de sonidos que me había erizado la piel escuchando las canciones del disco Islands. ¿Qué tendrá que ver, os preguntareis? Bueno, realmente no mucho. Solo expongo cómo llegué a él. Esas canciones finales de Islands me evocaban un universo “épico”, “medieval”. Es difícil describir sensaciones, sobre todo si no eres muy ducho con las palabras, pero la magia que me inspiraban The time has come y When the night’s on fire, h...